jueves, 19 de septiembre de 2013

Mis perritos: los que ya se fueron, Fixing, Spot, Pipo y Troy

No podía dejarme, en este reportaje perruno, a los que ya se fueron... 

(Alguien más se ha pegado tremendas lloreras viendo la peli de dibus "Todos los perros van al cielo", o fui la única? Mi hermano, de pequeño, siempre predía que le pusiese el VHS en verano... yo creo que para verme llorar).

FIXING
El primer perrito que tuvimos en casa. La de al lado soy yo, hace algunos años, jajajaja.
Este perro estaba un poco "zumbado". En una ocasión, saltó por encima de unas jardineras en un primer piso y se rompió la pata... y le encantaba nadar. Así acabó, el pobre, ahogadito en la piscina... y eso que sabía salir por la escalera... Pero era un fiera, que me defendía a capa y espada, jugaba al escondite conmigo y con mi madre y sacaba la lengua por la ventanilla del coche en marcha.

SPOT
Spot, o Spotty, vino a casa al poco de morir de Fixing... se lo encontró mi madre en el cajón de un archivador en la oficina (cortesía de mi padre). Cuando vino Pipo, no hacía más que pelearse con él... con muy mal resultado, todo hay que decirlo... Spot vivió en casa muchos años, al final le teníamos que dar de comer a través de un tubito en la garganta, porque se rompió la mandíbula en una pelea con Pipo... y había que verlo, sacar la lenguecilla por entre los dientes, relamiéndose... seguro que entonces se acordaba del día que se subió a una silla, de la silla a la mesa, de la mesa a la encimera... y robó un pollo asado que se llevó a comer debajo del coche, donde no podíamos cogerle. 
  
PIPO Y TROY
A Pipo, el Teckel de pelo duro que veis en primer plano, nos los encontramos un verano en la puerta de casa. Debía de tener 1 ó 2 años.  No recuerdo si era día 1 ó 15... el caso es que, después de llevarlo a veterinario, para que comprobaran si tenía chip (que no era el caso), poner carteles, esperar a que llamaran sus dueños sin éxito ninguno, Pipo se quedó a vivir en casa. Al principio, tenía mucho miedo. Suponemos que sus primero humanos no le trataban muy bien, porque era verte coger una escoba... y desaparecía 2 horas. Luego, se fue haciendo a nosotros, y estuvo en casa 15 años, de pareja de hecho con Troy, que llegó un par de años después. Pipo era muy, pero que muy cabezota, y se hizo el jefe de la manada, disputándole el puesto a mordiscos a Spot, que entonces se hacía mayorcito... 
Troy, que siempre iba detrás de Pipo a todas partes, llegó a casa unas navidades, creo (pero tengo memoria de pez...). Era un Schnauzer minitura. Muy miedoso,ladraba a los extraños, pero desde lejos, por si acaso. Llamaras al perro que llamaras (entonces había 3 en casa), él siempre venía,  por si acaso, para "rascar" algunos mimos. Y le llamábamos "El Perrito Bufanda", porque a la que te descuidabas, si estabas tumbado en el sofá, pegaba un salto y se te colocaba encima... pero encima del cuello! 

A todos los hemos querido mucho, y los recordamos a menudo... Los que teneis o habeis tenido mascotas, sabreis de lo que os hablo... 

Feliz jueves!!

2 comentarios:

  1. Jajajaja me ha encantado el post aunque triste. Se hacen de querer los joios
    Un besazooo

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  2. Como me gusta tu entrada, si es que se les quiere tanto!! Ademas me has recordado mucho a mis perritos, tengo un teckel de pelo duro y un yorkshire, cada uno con su caracter y siempre haciendo picias.
    Muchos besos.

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