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Pequeños placeres: ir a la peluquería


¡Buenos días!

Esta semana he estado en la peluquería. Sí, sí... en mi caso, es noticia. Porque consigo ir una vez cada 3 ó 4 meses, cuando ya no me queda más remedio porque tengo unas raíces que asustan y en las que se ven canas, esos malditos pelos blancos que son como alambres y refulgen cual diamante (de 5kt) bajo el sol... y que no tienen compasión de la ajetreada vida de una, que no saca tiempo para poder pasar casi tres placenteras horas en ese remanso de paz que es la peluquería. 
O, por lo menos, esa es la sensación que me provoca a mí... y por eso se me ha ocurrido crear esta nueva sección en el blog, que me ha dado por llamar "Pequeños Placeres", y en la que os iré contando (semanalmente, si lo consigo) esas pequeñas cosas que me hacen sentir bien. A ver si compartís alguna conmigo.

Así que, si os parece, y ya que fue la inspiradora... empecemos con

Pequeños Placeres: ir a la pelu

Ir a la peluquería, para mí, suele ser una actividad no programada. Generalmente, suele ser mi madre la que me hace notar que mis raíces tienen más de dos dedos de ancho. Y menos mal que no llevo mucha diferencia entre mi tono natural y las mechas, porque si no, parecería cualquier cosa... Y, como no soy Gwyneth Paltrow, que hasta las raíces le sientan bien...


... no me queda más remedio que asumir que ya es hora de volver a peluquería, a pasar por ese rato tan poco digno del papel albal.

El caso es que un día me arranco y, por ejemplo, hago pellas del gimnasio para escaparme a primerísima hora de la tarde, después de comer algo rápido (en el mejor de los casos) y estar libre relativamente temprano para darles el relevo al Sr.Esposo o mi SeñoraMadre, que son los que cuidan de la Princesa Punky mientras a mí me adecentan los pelos...

Ya dentro de la pelu, depende de cada cuál... A mí, en la peluquería, me gusta leer, no hablar con la peluquera. No me malinterpretéis... No es que sea una maleducada, qué va. Pero saludo, intercambiamos un par de cortesías, le explico a la señorita, que es muy profesional, lo que quiero... Y en seguida saco el iPad y el Kindle. Y, mientras me van poniendo las mechas, repaso rápidamente facebook, veo en Bloglovin las actualizaciones de los blogs que sigo... Y le doy caña a la novela que esté leyendo en ese momento. Porque, no sé si al resto os pasa.... Pero, en mi caso, tumbarme en el sofá por las noches y caer inconsciente en el primer intervalo publicitario es todo uno. Así que tengo que aprovechar para leer cuando no me queda más remedio que estarme quieta y no debo quedarme dormida.

Y sólo paro para aceptar el cafetito que me ofrecen (café, lectura, y alguien tocándote la cabeza, sabiendo que vas a salir guapísima... No me digáis que no es una sensación maravillosa!) y cuando toca ir al lavabo.

No sé si el nombre técnico es lavabo u oficialmente se llama de otra manera ... Pero es mi lugar favorito de la pelu, porque es donde te dan El Masaje Capilar. Sí, así con mayúsculas. Porque, no nos engañemos... Cuando te enjabonas tú en casa, no da tanto "gustirrinín". Y, yo no sé a vosotras... Pero a mí, esas escenas de las películas en las que la prota comparte un baño con su pareja, él le enjabona el pelo de esa manera que a ella se le pone una cara de que le están haciendo por debajo de la espuma... Pues eso, un masaje capilar en condiciones...
 

A mí esto en casa no me pasa. Así que lo disfruto en la peluquería. Que cierro los ojos y yo creo que a veces hasta "ronrroneo"... Que un día la peluquera me va a decir algo (y no precisamente bonito). Que lo que tienen que aguantar las pobrecitas, entre las clientas cotorras, las "rancias" del otro extremo que no hablamos, como yo... Seguro que a más de una le da para escribir un libro. Aunque para libro, el que os estoy contando yo... Que ya sabéis que, cuando me emociono con un tema, no hay quien me calle.

Así que os dejo ya, no sin antes recomendaros las dos peluquerías que frecuento (ya sabéis que a mí, de momento, nadie me patrocina nada. Os las recomiendo, porque a mí me gustan, que ni llevo comisión ni nada...). Que, como no les cuento mi vida mientras me cortan el flequillo, ni siquiera saben que tengo un blog y que estoy hablando de ellas.

La primera es Azero Peluqueros, en Parla. Mª Jesús es una profesional como la copa de un pino, con mucho gusto y, sobre todo, mucho ojo para "calar" a la clienta en cuestión y saber qué se puede hacer y qué es mejor ni sugerir... Fue ella quien me peinó para mi boda. Y a mi madre, mi abuela y mis tías, también. Os dejo la página web de Azero Peluqueros y su facebook. Hace poco han sorteado un supertratamiento por el día del padre.
El tema es que ahora mismo Parla me pilla completamente a trasmano tanto de casa como del trabajo. Por eso, voy más de vez en cuando y he tenido que buscar una alternativa más cercana. Y, tras varias pruebas por la zona norte... Por fín encontré R Hairteam en el barrio de Montecarmelo. Es una peluquería diferente. Con estanterías llenas de libros entre los espejos. 


Así que yo, que disfruto leyendo... Allí estoy como pez en el agua. Rodeada de libros, espresso en mano... Y pensando en mi inminente masaje capilar. 

¡Y, encima, me dejan guapa! 

Espero que hayáis disfrutado esta entrada, un poco diferente, más personal... A vosotros ¿os gusta ir a la peluquería? ¿Disfrutáis del masaje capilar? (Si es que no sois de los afortunados a quien se lo hacen mejor en casa... Que alguien debe de haber que tenga esa suerte) y... ¿Sois "cotorras" o "rancias" (como yo)?

Besitos!!

Con BE de bonito

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